Murakami desarrolla el concepto de lo “superplano” (superflat). Criticando a través de una estética basada en la cultura manga y lo pop la carencia de contenido de la nueva cultura japonesa. Flores coloristas y sonrientes o enormes ojos compuestos de ojos y más ojos son algunas de sus propuestas que, además, se comercializan en tiendas que no parecen estar especializadas en productos culturales.



